lunes, 31 de marzo de 2008

Luculo, el gourmet de la Roma clásica

Lucio Licinio Luculo nació hacia el año 110 a.C.
Luculo llegó a cónsul en el año 74 a.C., y se le confió la dirección de la guerra contra Mitríades, rey de Ponto Euxino.
La campaña, aunque con diversos avatares, fue exitosa, pero una sublevación de sus tropas, unida a la excesiva duración de la campaña, llevó al Senado romano a relevar a Luculo del mando, acusándole (no sin razón) de usar la campaña en beneficio propio. Las acusaciones de rapiña y enriquecimiento, no eran infundadas, porque Luculo volvió de la campaña riquísimo, convirtiéndose en una de las mayores fortunas de Roma.
Desde el 66 a.C., año en el cual fue retirado del mando, Luculo se dedicó a hacer vida privada en Roma. El lujo y la opulencia que le rodeaba, era de tal magnitud, que se convirtió en el paradigma de la exquisitez y el refinamiento. Casi a diario celebraba opíparas cenas, en alguno de los doce comedores de que disponía su mansión. Este es el origen de la expresión "cenas luculianas".
La anécdota más conocida de Luculo da origen a la frase "Luculo cena en casa de Luculo". Nos ha llegado a través de las "Vidas paralelas" de Plutarco, que es la única biografía de Luculo de que disponemos.
Esta frase se usa para indicar que un exquisito en la mesa lo es en todo momento, sin necesidad de tener invitados, la anécdota, es la siguiente: Una vez que cenaba sólo, sin tener ningún invitado, le sirvieron una cena mediocre, él, llamando a su mayordomo le reprendió. El mayordomo se excuso diciendo que como no había ningun invitado no había creído necesario servir una cena más suntuosa. Luculo respondió "Entonces, ¿no sabías que Luculo cenaba con Luculo?".
Otra anécdota relatada por Plutarco es la siguiente: estaban paseando juntos Cicerón y Pompeyo, cuando se encontraron con Luculo. Ciceron le planteó que su deseo era que les invitará a cenar, pero solamente la cena que tenía preparada para sí mismo. Cogido por sorpresa, Luculo solicitó hablar antes con sus criados, pero sus amigos no se lo permitieron, porque podría cambiar las ordenes que tenía dadas. Luculo entonces pidió permiso para decir a los criados sólamente que cenaría en el salón de Apolo (uno de los doce comedores de su mansión), lo cual le fue concedido. Con este ardid consiguió organizar una cena digna de sus huéspedes, puesto que sus criados sabían, por el comedor que se usaba, cuanto se debía gastar en la cena. Luculo tenía estipulado un presupuesto para cada comedor, y el de una cena en el Apolo suponía 50.000 dracmas: una auténtica fortuna.
Luculo murió entre los años 58 y 56 a.C.
Según la leyenda, de resultas de ingerir un filtro amoroso que su mayordomo Calístenes le suministró en cantidad excesiva, con la esperanza de despertar la vitalidad del anciano Luculo. El caso es que murió de una apoplejía, siendo largamente llorado por el pueblo, que tenía en él a uno de los personajes más populares y apreciados de Roma.

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