domingo, 30 de noviembre de 2008

MELON EN TEXTURAS.-

Decidí poner en marcha mi faceta investigadora, y como disponía de un precioso melón, en pleno mes de Noviembre, decidí preparar degustación.... y me pregunté, ¿aparte de la típica aplicación como postre fresquito de verano, y las porciones de melón con la loncha de jamón encima... riquísima y tradicional receta, por supuesto, pero que más podemos preparar como entrante que sorprenda a nuestros comensales?

He utilizado, por supuesto, estos dos elementos, y esto es lo que me ha salido....



Lo he titulado “Melón en texturas”...


Os comentaré, por supuesto, estas presentaciones, pero... mientras preparo páginas, os invito a conocer lo que he aprendido sobre EL MELÓN:


El melón es el fruto de una planta (Cucumis melo L.), de la familia de las cucurbitáceas a la que también pertenecen la sandía y hortalizas, como el pepino y la calabaza. Se cultiva en países de climas cálidos y templados y requieren mucho sol y calor y, al igual que la sandía, se trata de un fruto grande, de forma ovalada o esférica. Su piel o corteza, que varía del amarillo al verde oscuro, generalmente aparece surcada o reticulada, y alberga en su interior una pulpa de un color amarillento, jugosa y dulce, junto a las semillas del fruto, que aparecen recubiertas de una masa gelatinosa y viscosa que se elimina fácilmente.

No se conoce con certeza cuál es su origen, mientras algunos investigadores lo sitúan en el sur de África, otros lo encuadran en Asia Central. Lo que sí está perfectamente documentado es el gran desarrollo que experimentó su cultivo y la aceptación que siempre tuvo entre egipcios, griegos y romanos que conocían e igualmente alababan las virtudes de este refrescante fruto.
A España parece que llegó más tarde gracias a los árabes, extendiéndose después al resto de Europa y América.



El melón destaca por su elevado contenido en agua (90-95% de su peso) y bajo aporte calórico (26 kcal/100 g, en el caso de los Cantalupos). Contiene cantidades moderadas de hidratos de carbono (6%) de absorción rápida (glucosa, fructosa y sacarosa). Apenas contiene grasas y su contenido en proteínas no es significativo, de ahí su bajo calor energético. Destaca asimismo por su elevado contenido en betacaroteno, precursor de la vitamina A, de acción antioxidante, responsable a su vez, del color anaranjado de la pulpa de algunas de las variedades. Los melones de pulpa anaranjada, como los cantalupos, tienen mayor porcentaje de betacaroteno. El organismo puede transformar el betacaroteno en vitamina A conforme lo va necesitando. La vitamina A es esencial, entre otras cosas, para la visión y el buen estado de la piel, cabello y mucosas. Además contiene vitamina C, de acción igualmente antioxidante e importante para el buen funcionamiento del sistema inmunológico, ácido fólico, necesario para las mujeres embarazadas.



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