sábado, 21 de febrero de 2009

FRUTAS DEL BOSQUE – INTRODUCCION




Existen pocas sensaciones tan placenteras para nuestro sentido del gusto como el de una mora, el de una fresa o una grosella deshaciéndose en nuestro paladar. Estas frutas a parte de muy nutritivas ofrecen muchas posibilidades en la cocina. Aunque cada vez quedan menos en el campo, es posible conseguirlas a precio bastante alto en los mercados... lo que hace que su consumo quede reducido al paladar de ciertos sibaritas... pero no siempre ha sido así...


Los orígenes de las bayas son diversos. Tradicionalmente no se cultivaban sino que crecían en los arbustos silvestres. Muchos estiman que el arándano es la planta más antigua de la tierra. Virgilio (poeta romano 70-19 a.C.) la llamo vaccinium (del latín vaccinus, que significa vaca), parece que este mamífero supo alimentarse con este fruto.


Se sabe que la frambuesa era ya recolectada durante el neolítico y más tarde, cultivada en los huertos y jardines de los monasterios de la Edad Media.


En el mundo medieval los bosques pertenecían al señor feudal, y los frutos del bosque que en él crecían podían ser recolectados por los campesinos, pero a cambio, debían pagarle al señor por cogerlos.


En lenguaje común, se llaman frutas del bosque a las frutitas pequeñas, dulces (o ácidas), jugosas e intensamente coloreadas sacadas de arbustos silvestres. El contraste con los colores de fondo, las frutas del bosque son más atractivas a los animales que las ven, ayudando a la dispersión de las semillas de la planta. La mayoría de las bayas silvestres son frutas del bosque comestibles, pero se debe tener cuidado porque algunas son venenosas.




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