lunes, 2 de marzo de 2009

De la cocina a la oficina: el 18% de empleados recurre al tupper por la crisis...

Tras leer este artículo y tal como están los tiempos, he decidido inaugurar nueva sección… comer en el trabajo… en ella iré incluyendo artículos, ideas y alguna que otra recetilla..

He de reconocer que aunque últimamente me he vuelto bastante vaga... pues realmente me prodigo poco en los menesteres relativos a preparar la comida para llevar al trabajo, hace años que el "lunch" lo degusto en la oficina... al margen de todos los problemas añadidos que nos ha traído esta crisis...

Cuando trabajas fuera de tu ciudad de residencia, prefieres ajustar los tiempos de comidas para poder salir antes... me cansé de comer de bar todos los días de la semana, aceites, grasas... encima te gastas una pasta, e igual que yo, asi lo han pensado la mayoría de mis compañeros, así que, desde hace tiempo, somos una panda de aficionados al Tupper... experiencia, por lo tanto, no nos falta...

Por otro lado, tenemos la fortuna de disponer de frigorífico, microondas, platos, vasos, cubiertos y utensilios varios, que nuestra Empresa ha puesto a nuestra disposición, en fin, una serie de comodidades que nos permiten mantener este tipo de alimentación, que como podréis leer a continuación puede ser de lo más sano...


"La crisis económica crea nuevos hábitos alimentarios. Se ha reducido el consumo fuera del hogar, cada vez son más los que cambian el "menú del día" por el "tupper" o la comida rápida, y en la cesta de la compra aumentan marcas blancas, pasta, platos preparados y bollería, más que pescado y frutas.

Sea por economía o por tendencia, el 18,2% de los que comen fuera de casa ha recuperado el uso de la antigua fiambrera para almorzar en la empresa o en el parque, según datos de la consultora TNS a septiembre de 2008, una opción que se ha hecho más habitual en los últimos meses, en los que siguió el desplome del consumo familiar. Y preocupan los cambios que pueda traer consigo esta crisis.




El bolsillo y el tiempo de preparación orientaron las compras: más pasta, aceite de oliva virgen -que bajó el precio-, platos preparados, salsas, bollería y legumbres, y menos arroz, pan, leche, pescado y fruta.

Y fuera de casa, casi la mitad de los españoles (43,7%) ha modificado sus costumbres en cuanto a comidas, cenas y gastos. Hay un traslado del restaurante caro al barato, y del "menú del día" al "tupper" y a la comida rápida, dijo a Efe Jose Luis Guerra, adjunto al presidente de la Federación Española de Hostelería (FEHR), que cifra la caída del negocio en casi un 4%, más de 3.500 millones de euros dejaron de ingresar en 2008.

Por ese trasvase de clientes, los negocios de comida rápida -sandwich, pizza, hamburguesa, autoservicio, kebab- aumentaron sus ingresos un 4%, fundamentalmente en el almuerzo, según Juan Ignacio Díaz, secretario general de Fehrcarem, la asociación de estas cadenas.

Y en esta coyuntura, el "tupper", con comida casera, ¿puede ser una alternativa saludable?

"Depende de lo que lleve dentro", responde Helmut Schröder. "La dieta saludable es más cara". Una alimentación rica en fruta, verdura y pescado, siguiendo la dieta mediterránea, "puede costar 1.700 euros más al año para una familia de cuatro miembros", asegura.

La subida del precio de esos alimentos sanos ha sido desproporcionada en los últimos años, denuncia Schröder. "Es difícil entender tal aumento desde el productor hasta el consumidor".

Estudios de este investigador asocian la dieta mediterránea a la prevención de problemas cardiovasculares y a una mejora de la calidad de vida y percepción de la salud física y mental.

"Dedicar tiempo a preparar la comida, compartir la mesa con la familia o amigos y hablar puede ser un factor desestresante", señala.

Beneficios que destacan también los partidarios del "tupper": comer en poco tiempo, platos caseros y en compañía, incluso intercambiando recetas, mientras que comer todos los días fuera puede notarse en el colesterol y el peso.

"Había cogido cuatro kilos en menos de un año", cuenta Elena C., periodista, mientras recoge los recipientes del almuerzo en el trabajo. "Se cocina de forma más ligera y haces la digestión de otra manera". El secreto está en guisar en abundancia y congelar por raciones. "El pescado puede hacerse en el microondas mientras desayunas en casa", apunta.

"Es un ahorro de tiempo y dinero", resume Víctor S., empleado de una empresa de servicios en un polígono industrial madrileño. "El 90% vivimos lejos del trabajo y acabas quedándote a comer en la zona, pero en el restaurante siempre es 'sota, caballo y rey', acabas harto. Y son diez euros al día", apostilla.

Así que tres días a la semana come en la oficina, donde se ha habilitado un "office" con microondas, frigoríficos, mesas y muebles de cocina para guardar los alimentos.



"Hay de todo -explica- desde el cola-cao o el poleo al aceite virgen o hierbas para aliñar. Las mujeres son más de grandes ensaladas". Los roces -agrega- "vienen por la limpieza del microondas, cuando ha salpicado la carne con tomate".

Se reducen costes -explica-, se sustituyen unos alimentos por otros más económicos, la merluza por la pescadilla, la gamba fresca por el congelado, "pero sin renunciar a la calidad en términos nutricionales", y se busca mantener el cliente con propuestas sorprendentes, como "un menú por un euro" un día a la semana.


Y no solo las cadenas de comida rápida incrementan el negocio, en torno a las nuevas costumbres surgen cursos de cocina para llevar, libros y recipientes. Un modelo de maletín porta-alimentos, popular entre los jóvenes, "ha sido el 'boom' del invierno", señala una dependienta de unos grandes almacenes. La empresa que lo comercializa aumentó sus ventas un 26% respecto a 2007.

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