miércoles, 17 de junio de 2009

COCINA PARA POBRES - HUEVOS DE CLAUSURA


Hoy he vuelto a echar una ojeada a la obra de don Alfredo Juderías, COCINA PARA POBRES, y me he atrevido a extraer, para vosotros, una nueva recetilla:



HUEVOS DE CLAUSURA






Poner en una cazuelilla de barro individual un poco de mantequilla, una rameja de perejil picado, un espolvoreo de queso rallado y arrimarla a la lumbre.

Echar un par de huevos, salpimentar y dejarlos tranquilos unos minutos hasta cuajar un poco.

A la mesa alcorzados con unos dados de pan frito.







La verdad es que me hizo bastante gracia el nombre... “HUEVOS DE CLAUSURA”. Sin duda, ha de tratarse de una antigua receta procedente de algún convento o monasterio. No sé porque, pero acabo de recordar que también la receta del pulpo procedía de un monasterio... Quizás en España, en aquellas épocas, eran estos lugares donde mejor se cuidaba la cocina y el estómago...



Me he puesto a investigar por la red... hay varios libros publicados al respecto, pero me ha gustado mucho esta entrada de LA ERMITA DE LOS NEGRALES.





Quizás el registro de la comida más famosa en la Historia, sea la última Cena de Jesús con sus doce Apóstoles entre el año 1 y 1000.DC.


El Emperador romano Trajano, crea el primer gremio de Panaderos-Siglo I. En Alejandría una alquimista llamada Mariana o María, inventa el baño María y alrededor del siglo VI . los monjes de San Benito, construyen la abadía en Monte Cassino-Italia.


Se le debe muchísimo a los monasterios no por el afán de glotones que tenían los monjes sino por el haber guardado los manuscritos de las civilizaciones o sociedades que se derrumbaron, como los Romanos y por el incesante espíritu de superación o perfeccionamiento que tenían ellos.
No olvidemos que el Monasterio de Guadalupe era la cuna de la mejor cocina conventual de España, en el siglo XIV.


El Arcipreste de Hita en su libro de Buen Amor presenta la batalla simbólica entre Don Carnal, la imagen de la gula y la lascivia, y Doña Cuaresma, la imagen de la austeridad y la abstinencia de cualquier placer. El Carnaval era la época de las carnestolendas, en la que los cristianos tomaban carne y tenían excesos alimenticios para prepararse para la Cuaresma, período de austeridad y recogimiento de la iglesia.

La Cuaresma despertó el ingenio de los cocineros y las amas de casa para sustituir la carne por el pescado guisado de mil formas diferentes. Las condiciones de transportar el pescado de un lugar a otro de la Península obligaba a salarlo o ahumarlo con el fin de que fuera posible su conservación. Uno de los pescados en salazón que más se consumían era el bacalao, que además es uno de los productos más típicos y antiguos de la cocina vasca.


Por otro lado, la calidad y riqueza de las despensas de los conventos fue proverbial y de ellas salieron un buen número de recetas, y puede decirse que buena parte de la gastronomía española nació precisamente en los conventos y en los monasterios. Algunas de las recetas traspasaron los muros conventuales y se extendieron por el país con nombres que en muchos casos aluden claramente a su origen: huevos de clausura, o los famosos suspiros de monja. La mayoría son recetas extraídas de los conventos pobres, fáciles de llevar a cabo.

El Camino de Santiago que los peregrinos empezaron a recorrer en el siglo XI impuso la creación de hospitales y albergues para los caminantes que pedían cobijo. A lo largo de la Ruta Jacobea se popularizaron las sopas de ajo que todavía hoy se preparan para los peregrinos que piden cobijo en el Monasterio de San Juan de Ortiga, en la provincia de Burgos.

http://www.laermitadelosnegrales.com/cocina_monacal.htm


No hay comentarios:

Publicar un comentario