viernes, 11 de septiembre de 2009

RESTAURANTE SOLLA.-


Os consta mi propósito de ir disfrutando poco a poco de los Restaurantes pertenecientes al Grupo Nove de cocineros gallegos...

Este es el segundo de mi lista.

Aparte del interés gastronómico existía otro hecho que me impelía a visitar el afamado restaurante: la ilusión de mi mamá. Ella recordaba hace más de cuarenta años visitar la casona y degustar sus platos cuando la regentaban los padres del actual cocinero. Eran tan agradables sus evocaciones que nos ha contagiado y mi hermano Bernardo nos ha cumplido el capricho a ambas.
Os aviso, el post será largo...


...Y después de unas cuantas vueltas y otros tantos años, aquí estoy; desde que éramos pequeños nuestros padres nos sentaban en una escalera de piedra que comunica la cocina con otra zona del restaurante, nos daban la moña de una bolla de pan y les esperábamos mientras ellos trabajaban... ...les veíamos entrar y salir de la sala, los pucheros y las ollas humeaban, el ritmo era rápido, en ocasiones acelerado, mientras, nosotros nos entreteníamos comiendo el mollete, a veces nos quedábamos dormidos y después, cuando terminaban, nos subían a cama en brazos, casi ni nos despertábamos; otras veces nos acabábamos todo el mollete y nos daban otro más, aún no había llegado la hora de subir a casa, al final como siempre los párpados se nos caían, y la noche acababa, como de costumbre, en los brazos de nuestros padres; ...la historia se repetía todo el año, pero en invierno la escalera estaba helada y la cubrían con un mantel para que no nos enfriáramos, mientras el lagar de carbón calentaba todo el cuarto que ocupaba la cocina...




La cocina gallega moderna encuentra en este restaurante un referente obligado. En sus fogones se elaboran platos a partir de los productos y el recetario de nuestra tierra.
La imaginación y la innovación están presentes en muchos platos de la carta.

Una cristalera nos permite ver a Pepe Solla en la cocina trabajando los platos. El servicio es excelente, pendiente del más mínimo detalle. Nos llama la atención que el propio Solla esté pendiente de todo lo que ocurre en la Sala, participando, sirviendo mesas y atendiendo al cliente.




Realizamos un menú degustación completo.


Para empezar degustamos unos aperitivos caseros:
MOUSSE DE ACEITUNAS Y ANCHOAS.-


Sabores intensos, clásicos y a la vez innovadores.


Seguimos con un GIN-TONIC.


Personalmente no soy aficionada a la tónica. Pero resultó un interesante contraste frente al anterior aperitivo.


Me encantó el siguiente: CREMA DE TOMATE CON PARMESANO.



Exquisita la crema y delicioso el toque del queso.


El primer entrante que degustamos era una CREMA DE PATATA CON CEBOLLA



El sabor increíble: tortilla de patata sin huevo. La primera de las deconstrucciones que pudimos disfrutar.

Uno de los platos que designamos por unanimidad como estelares: NAVAJA LIMA LIMÓN.-



Nunca había probado unas navajas tan deliciosas. Impresionantes.

Tras este bocado delicioso nos sirvieron una SOPA DE MARISCO Y PESCADO.



El marisco y pescado se presentan en el cuenco en la mesa. Posteriormente se sirve el caldo caliente. Aunque no todos apreciamos este plato, yo, personalmente lo encontré extraordinario. Me sorprendió un intenso sabor a mar y el gusto me hizo recordar a una lejana época, desprendiendo lapas en la playa junto a mi padre...


Y luego, en absoluto contraste la DECONSTRUCCION DE CROQUETA.-


¿Qué puedo contaros?, la presentación te hace imaginar que se le han estropeado las croquetas... el sabor... fantástico...


Empezamos con los platos más fuertes, CABALLA LAÑADA CON GUISANTES...


Recuerdo a Bernardo totalmente extasiado con el sabor de los guisantes... No soy precisamente admiradora de este tipo de pescados. Pero el gusto que me dejó éste en concreto resultó extraordinario...

El último de los pescados era un MERO SOBRE ESCABECHE...




Sinceramente tras la caballa anterior no nos sorprendió en exceso. Correctísima la cocción y la preparación deliciosa, pero me reitero en el comentario sobre la caballa lañada.


En cuanto a la carne se nos ofreció pichón, pero como mis dos compañeros comensales son poco arriesgados nos decidimos por algo menos llamativo: COSTILLA DE CERDO ASADA.-



Mi madre, poco amiga de carnívoros manjares afirmó: “Está divina, creo que nunca probé una carne tan sabrosa...” Creo que con esto queda todo dicho.


Y ahora comenzamos con los postres.
Para empezar el QUESO CON MEMBRILLO Y MERMELADA.


Excepcional queso gallego. Un gusto ver a Solla sirviéndolo con cuchara desde el carro de los quesos.


El postre de MANZANA.




Según Bernardo uno de los platos que recordará para siempre. Manzana en texturas con diferentes intensidades de sabor...


Para terminar la extraordinaria TARTA DE SANTIAGO 2009.




Nueva deconstrucción en la que cerrando los ojos apreciamos el sabor de la clásica tarta de Santiago.

Para el café se nos invitó a pasar a un salón para fumadores encantador y comodísimo.



Allí disfrutamos de los petit fours correspondientes: TRUFAS CON CHUPITOS DE FRAMBUESA.-



Genial experiencia que espero repetir en no demasiado tiempo...








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