lunes, 22 de marzo de 2010

ABAC – BARCELONA


Hace unas semanas os comentaba el viaje relámpago que en compañía de mi hermana Luisa realicé a Barcelona. Tan sólo un día y medio disfrutamos de la ciudad condal, pero eso sí, intentamos disfrutar al máximo de este breve período.

La primera parada fue, como ya os conté, en el AROLA BARCELONA, desde las alturas del espectacular Hotel Arts...

Para la cena nos inclinamos por el afamado ABAC, dos estrellas Michelin, cuya cocina de diseño estaba, en aquel momento, todavía dirigida por Xavier Pellicer.





Hay ocasiones en que tus expectativas son tan elevadas que por fuerza tienden a tambalearse... Confieso que esto fue lo que me ocurrió en ABAC. Pecaría de snob si criticase la degustación en sí, hubo platos que me gustaron más, otros menos, pero no puedo reprochar nada a la técnica y productos empleados en cocina.


Lo que sinceramente me decepcionó fue el establecimiento en sí. Puede que el local se halle estructurado dentro de lo que pretende ser un estilo moderno, sin embargo, encontré espeso el ambiente, me explico, la atmósfera era demasiado cuadriculada, retrógrada... Una frialdad y desconexión entre el servicio y el cliente invadían aquel salón. La verdad es que creo que es la primera vez en la que, en un restaurante, me he sentido tan incómoda.


Aquella rigidez buscada en el servicio de sala, dónde dos camareros (o los que fuesen necesarios, siempre de acuerdo con el número de comensales en cada mesa) destapaban los platos y recogían los servicios anteriores con milimétrica precisión me resultó agobiante e innecesaria.


La primera sensación que percibimos fue la de una total despreocupación por la escasa iluminación exterior de los jardines que dan acceso al Restaurante. Situado en la parte inferior del Hotel del mismo nombre, apenas alguna que otra farola iluminaba el exterior. El taxi que utilizamos, ignorante de la ubicación del restaurante nos dejó en la parte superior, por lo que tuvimos que descender prácticamente a oscuras por unas imprevisibles escaleras de piedra... (mes de Octubre, 21.30 Horas). No tenemos, por lo tanto, fotos del edificio...


Comencemos con la Degustación:


Para empezar unos aperitivos en mesa:


OLIVAS GRIEGAS Y FRANCESAS – CORTEZAS DE CARETA DE TERNERA – CHIPS DE ESPECIAS





La verdad es que nos resultó chocante, aceitunas aliñadas y de diferentes tipos las puedes degustar en cualquier bar... No guardo ningún recuerdo especial del sabor o intensidad de cualquiera de estos aperitivos...


Lo siguiente, afortunadamente, ya fue otra cosa:


CABALLA MARINADA CON SOPA DE AZAFRÁN.






Este plato nos permitió degustar perfectamente el producto... aunque considero que la intensidad del sabor de la CABALLA LAÑADA CON GUISANTES de Casa Solla no tiene absolutamente nada que envidiarle.


CREMA DE BONIATO CON EMULSIÓN DE HONGOS.-





Uno de los platos que más me agradó, intenso el sabor de los hongos. Sencillamente delicioso.


TARTAR DE CHAMPIÑONES Y AGUACATE CON BUEY DE MAR.-





Agradable, pero no resultó sorprendente, quizás porque en alguna otra ocasión degusté algún que otro tartar utilizando similares ingredientes.

Con carne de centolla podría destacar la originalidad del HUEVO DE LAS GALLINAS DE MI MADRE CON CENTOLLO DE LA RIA del El Mercadito en Santiago de Compostela.


FOIE GRAS AL VAPOR DE BAMBÚ EN CALDO DE AVE.-





Muy Sabroso, perfecta la textura del foie, precisa en su punto de cocción. Junto con la crema con emulsión de hongos y la lubina salvaje lo mejor de la degustación.


MACARRONES CON BOLOÑESA DE BOGAVANTE.-





La verdad es que la presentación prometía... lamentablemente eso fue todo, este plato me decepcionó completamente, todavía me pregunto como podríamos localizar bogavante en una intensa salsa boloñesa...


LUBINA SALVAJE CON PIMIENTAS, SALSIFINS AL VINO DEL PRIORAT.





Fantástica. Con sinceridad el pescado me gusta en su punto, y son muchos los locales que temiendo exagerar el punto de cocción lo presentan en mesa casi crudo. No ha sido ese el caso de esta estupenda ración. El pescado, en su punto exacto, resultó excepcional.


El salsifins, salsifís o escorzonera en castellano es una guarnición bastante desconocida fuera de los círculos gourmet. Se trata de un tubérculo de invierno, similar al nabo que tiene un sabor ligeramente dulce.


COCHINILLO IBERICO DE SIERRA MAYOR 100 %





Ignoro si era 100 % ibérico o 100% de Sierra Mayor, pero igualmente desafortunado. Duro, seco...


TATIN DE MANGO.-





Bien, correcto, a estas alturas de menú ya no esperaba sorpresas...


BRIOCHE, VAINILLA, PASIÓN.-





Este postre me agradó más, aunque, para mi gusto la espuma pecaba de exceso de acidez...


Para terminar, en varios restaurantes en los que hemos tenido el placer de comer, tras una estupenda degustación nos han conducido a otro salón dónde disfrutar de cafés, copas, petit fours y como no... de los denostados cigarrillos...





En esta ocasión no existió ofrecimiento alguno. Tras nuestra petición, efectivamente nos condujeron a un apagado salón, situado en el subsuelo del edificio, que presentaba un contundente aroma a humedad.


Un espacio frío, oscuro, lúgubre... Prácticamente me fumé mi cigarrito al vuelo, pedimos un taxi y huimos despavoridas... (no temáis, antes pagamos la correspondiente minuta).


Resumiendo, si lo único por lo que destacaba ABAC (bajo mi modesto punto de vista) era la técnica y el perfeccionismo de Xavier Pellicer, junto con un producto de calidad, ¿qué será de tan lujoso paraíso gastronómico, ahora que su capitán ha abandonado la nave?


No sólo de pan vive el hombre, los ambientes agradables también producen grandes satisfacciones...

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