sábado, 17 de abril de 2010

CASA DO ARCO – LAXE (COSTA DA MORTE)


El concello de Laxe forma parte de los municipios que comprenden la afamada “COSTA DA MORTE”, maravillosas leyendas y fascinante paisaje el que tuvimos oportunidad de degustar en esta excursión.
Anochecía cuando llegamos a Laxe, villa señorial y de arraigada tradición histórica que posee una playa urbana de dos kilómetros de aguas reposadas y arena blanquísima.




Habitualmente me gusta ir bien provista de información sobre los lugares que visitamos, restaurantes recomendados, etc. En esta ocasión y dado que nuestro itinerario era más bien una aventura, nos dejamos llevar por la intuición y los espacios gastronómicos de los que disfrutamos supusieron una auténtica sorpresa para nosotros...





Las fantásticas esculturas de Salvador Gil - herrero de profesión y escultor de vocación- adornaban el Paseo Marítimo... (y digo adornaban porque investigando para esta entrada me acabo de enterar de que en este mes de Abril ha sido retirada la última de las esculturas... una pena...

http://www.lavozdegalicia.es/carballo/2010/04/09/0003_8405899.htm


Paseábamos cuando descubrimos la CASA DO ARCO, construcción del siglo XV bajo el encargo de doña Urraca de Moscoso y Castro, madre del segundo conde de Altamira D. Rodrigo Osorio de Moscoso y una de las más destacadas integrantes de la Casa de Altamira y por ende de la nobleza gallega.




Era ya la hora de cenar, así que nos decidimos a conocer este establecimiento que hoy en día es Hotel-Restaurante.

El salón del restaurante, con un impresionante ventanal al frente desde dónde (de día, claro) se podía vislumbrar toda la playa urbana, era sencillo, pero agradable.






El planteamiento del negocio se traduce en comida tradicional, basada sobre todo en mariscos y pescados, con una excelente relación calidad-precio.

Para comenzar, compartimos unos excelentes berberechos al vapor... (me encantan)





Como segundo David pidió pescado: SARGO AL HORNO, yo, para variar, me decanté por un SOLOMILLO DE TERNERA...








En esta ocasión resultó más acertada la elección del pescado, excepcional tanto el producto como la preparación. Yo tuve menos suerte, y aunque el sabor de la carne era correctísima, podréis observar que se trataba de la punta del solomillo, con la doblez característica fruto del aprovechamiento de la pieza...

Observad, sin embargo, lo peladito que quedó el pescadito...




Añadir solamente que el servicio fue muy correcto y el trato muy cercano. Buena situación, agradable, buena materia prima y precio asequible. Recomendable, sin duda.

Para terminar, y ahora que sé que no podréis contemplarlas en el Paseo Marítimo de Laxe, me gustaría incluir un par de imágenes de una de las esculturas de Salvador Gil que me llamó especialmente la atención...

Se trata de un papá que comparte la lectura con su retoño...







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