viernes, 23 de abril de 2010

REUNIRSE PARA CENAR.-


Para los egipcios era un placer reunirse para comer o cenar con un gran número de familiares y amigos. Los banquetes que vemos representados en las tumbas no son más que una imagen de los que el difunto realizó en vida.





En la antigua Roma, el comer era un acto de gran importancia para la vida social. Los romanos solían emplear un par de horas para cenar y charlar hasta llegar a la sobremesa, “en la que conversaban intensamente hasta bien entrada la madrugada mientras tomaban un buen vino”.





En los castillos de la Edad Media se construían salones donde el señor celebraba banquetes y reuniones. La sala se organizaba a través de amplias mesas rectangulares a cuyo alrededor se colocaban bancos para asentar a los comensales.





Y podríamos seguir... De todo esto se deduce que a lo largo de la historia siempre ha existido esta necesidad (para la mayoría de los seres humanos) de reunirse con sus semejantes, preferiblemente compartiendo el alimento, para hablar, comentar experiencias, o sencillamente para arreglar los problemas del mundo...

Pero estas comidas no tienen por que ser pantagruélicas, basta con buenos productos, sencillas presentaciones y mucho cariño. Con estos ingredientes la reunión sin duda será un éxito y tanto anfitriones como invitados disfrutarán de ese auténtico placer que es reunirse para cenar.

Podemos empezar con una ensaladita de anchoas...





Otra de salmón:





Tres foies diferentes,





Para servirnos el foie unas tostas variadas...





¿Qué me decis de estos quesos de cabra acompañado por una deliciosa mermelada de arándanos?





Un buen queso semicurado...





Un cremoso queso francés con pedacitos de melocotón...





Para contrastar un delicioso Stilton (inglés)





Un estupendo jamón ibérico






Y un no menos espectacular lomo ibérico...





Todo ello regado con buenos caldos, mucho sentido del humor y auténticas ganas de compartir estos momentos con aquellos a los que queremos, convertirán una noche cualquiera y una cena sin prácticamente elaboración en una placentera velada...



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