martes, 12 de octubre de 2010

1910 - CIEN MODOS DE PREPARAR UN PLATO EN POCOS MINUTOS.-


Inspirada por un comentario de Carmen Albo en Facebook , sobre libros antiguos de cocina, esta tarde he desempolvado un facsímil que adquirí hace unos meses a través de la Editorial Maxtor.  La obra en cuestión, impresa inicialmente en 1910 por el editor Saturnino Calleja, se titula “100 MODOS DE PREPARAR UN PLATO EN POCOS MINUTOS” y la verdad es que,  ya comenzando por la introducción, su lectura no tiene desperdicio…


La verdad es que me parece apasionante el descubrir como a lo largo de la historia siempre ha existido el interés de compartir fórmulas gastronómicas, trucos y recetas. Resulta sorprendente que ya antes de la imprenta de Gutenberg existieran manuscritos como “Forme of cury”, compilado alrededor de 1390 por el jefe de cocineros del rey Ricardo II de Inglaterra. A lo largo del tiempo, junto a obras maestras de la literatura universal siempre se han editado libros de cocina y frente a los altibajos que han sufrido determinadas áreas literarias, el tema de la gastronomía no ha decaído un ápice, sino todo lo contrario.

La obra de la que hoy os hablo se identifica con la vida ajetreada de ¿¿1910?? En su prólogo, dedicado a “cocineras y amas de casa” nos indica que “ … hoy escribimos este librito dedicado a las personas que tienen el tiempo tasado…”.






Realmente ignoro las prisas que, dada la época, sufrían nuestras bisabuelas, pero sin duda mucho de los pensamientos expresados al inicio pueden ser fácilmente extrapolados a nuestra visión de la vida,  cien años más tarde de la primera publicación del librito en cuestión




Aunque nos parezca extraño, de las afirmaciones del prólogo deduzco que las razones que impulsaron a Mademoiselle Rose para publicar una obra semejante en 1910 han tenido que estar plenamente justificadas… Ahí os dejo unas perlas…

“La rapidez no está reñida con la excelencia de los manjares…”

“La comida que se hace con rapidez no por eso es menos digna de ser saboreada.”

“Las comidas rápidas tienen, por lo demás, una ventaja: no hay tiempo en ellas para despellejar al prójimo.” (esta es buenaaaa!!!)

“Si ha de ser utilísimo a muchas familias modestas, a infinidad de empleados, de solterones, de obreras, etc., no serán menos señalados los servicios que preste a la cocinera o cocinero de una casa grande…”



Para terminar, me gustaría compartir con vosotros una de las recetillas del libro… por cierto, ¿alguno de vosotros conocéis las dimensiones de una moneda de cinco pesetas de 1910?


ESCALOPES

Está tan admitida esta palabra, que no creemos conveniente traducirla. Todo el mundo sabe que escalopes son unos trocitos delgados que se cortan del solomillo, y que luego se recortan dándoles la forma y tamaño de una moneda de cinco pesetas.

(Me resulta llamativa tan rotunda afirmación… todo el mundo sabe…)

En una sartén se derrite un poco de manteca (el uso de aceite de oliva en la época brillaba por su ausencia), y cuando esté bien caliente se echan los escalopes para que se doren muy bien por ambos lados.

Se sazonan con sal, pimienta y un poco de perejil picado, y se tapa la sartén. Así que los escalopes están cocidos, se retiran, se echa en la sartén una cucharadita de agua, que se deja hervir un instante, y se vierte la salsa sobre los escalopes.

Tiempo invertido: quince minutos.

Carne: 65 céntimos.

Manteca: 5 céntimos.







Según la R.A.E., un escalope es una Loncha delgada de carne empanada y frita, y desde luego, no tiene que ser solomillo. Actualmente también tenemos escalopes de pollo o pescado…


1 comentario:

  1. Es buenísimo!! Y lo mejor son los comentarios!! Siempre.

    A ver si mañana te acerco el Picadillo para que le eches un ojo, yo creo que lo han reeditado hace poco. Ese si que es de troncharte...

    hasta mañana...si sobrevivo!!

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