domingo, 30 de enero de 2011

HAMBURGUESA CON CHAMPIÑONES Y QUESO.-


Os confesaré que me encantan las hamburguesas. Recuerdo haber disfrutado de alguna que otra  hamburguesa Giorgio´s  del  Papo´s (calle Venezuela – Vigo).
De un tiempo a esta parte, el consumo de hamburguesas no está demasiado bien visto debido a esa imagen de “comida basura” que se tiene en mente. Yo he cambiado de idea con respecto a esta apreciación. Si los ingredientes utilizados son de calidad, si se estudia el equilibrio nutricional de los alimentos que la componen y si, por supuesto, su incorporación a la dieta es moderada, la hamburguesa es un alimento tan apropiado como cualquier otro.





El símbolo por excelencia de la forma de vida americana nació, sin embargo, a este lado del océano. En una anterior ocasión os hablé del “steak tartare”, y os comentaba la práctica gastronómica que llevaban a cabo los tártaros, picando la carne para que resultara más blanda y digerible. Cuentan que esas tribus pasaron a Alemania transmitiendo esta costumbre alimenticia.

En la ciudad marítima de Hamburgo (Alemania) se reinterpretó la receta tártara, aromatizando y picando tiras de carnes de baja categoría. A esta especialidad se le llamaba “filete hamburgués”, siendo una comida habitual en las mesas más pobres.




En 1880, oleadas de emigrantes alemanes atravesaron el Atlántico para arribar al puerto de New Jersey (EE.UU.). Allí ansiaron volver a saborear aquellos “filetes hamburgueses” que consideraban un sabroso manjar.




No están muy claras las circunstancias que motivaron la introducción de este “filete de carne molida” entre dos pedazos de pan, atribuyéndose el “invento” multitud de establecimientos y ciudades. Pero lo que es indiscutible es la primera referencia impresa sobre este bocadillo de carne tan en vigencia hoy en día…




Corría el año de 1904 y la ciudad de San Luis (Missouri) se convirtió en la capital del mundo con motivo de la celebración de su “EXPOSICIÓN UNIVERSAL”. Ocupó alrededor de 500 hectáreas y fue la mayor de las celebradas desde entonces. A la muestra acudieron 60 países así como las industrias, organizaciones privadas y manifestaciones artísticas más relevantes de la época.
“The Pike” (El Lucio) era la zona de esparcimiento de aquella universal muestra, allí se localizaba la oferta gastronómica, atracciones y diversas compañías de actores que divertían a la multitud de visitantes que asistieron a la exposición (casi veinte millones de almas).




Un reportero del New York Tribune escribió desde “THE PIKE” informando sobre un nuevo sándwich que estaba causando furor: HAMBURGER, una innovación discurrida por un vendedor de comida en un puesto callejero en la zona de atracciones de la feria. El regente del puesto se llamaba Fletch Davis “Old Dave” y poseía una cafetería en Atenas, Texas. Según contaban, el tal Davis tomó un filete hamburgués (aquellos tan apreciados por los inmigrantes alemanes),  lo cocinó en su plancha hasta freírlo por ambas caras y lo colocó entre dos rebanadas gruesas de pan casero, incorporándole una porción de cebolla cruda en la parte superior.




A partir de aquellos momentos la hamburguesa se convierte en un objeto de consumo masivo. Su nacimiento en EE.UU. coincidió con una época en la que era necesario comer rápido y barato, puesto que la situación económica-social del país no era muy boyante. Sufriendo el azote de la “gran depresión” de 1929, la hamburguesa, un alimento que apenas costaba cinco centavos, se hizo muy popular y algunos “iluminados” comprendieron el negocio que supondría producirlas en serie, naciendo las grandes cadenas de hamburgueserías que han llegado hasta nuestros días.



Por otro lado, en este siglo XXI han comenzado a surgir establecimientos denominados “Gourmet burger”, en los que cocineros de alta cocina elaboran hamburguesas con ingredientes de lujo. El “Old Homestead Steakhouse”, inaugurado en Nueva York en 1868, propone hamburguesas con exclusiva ternera Kobe (raza bovina denominada wagyu y originaria de Japón).
En “ESTADO PURO” (Madrid), el local de tapeo abierto por Paco Roncero en los bajos del Hotel NH Paseo del Prado, tuvimos la oportunidad de degustar unas estupendas “Mini hamburguesas con mostaza a la antigua”


En fin, tras toda esta investigación subyace el hecho de que me encanta una buena hamburguesa y que llevo años de abstinencia, debida a mis recelos por la calidad del producto que se comercializa por ahí (léase hamburguesas retiradas del mercado por estar contaminada con bacterias como Escherichia coli, etc.),  por lo que creo que entenderéis que me apetezca compartir con vosotros esta sencilla receta que puse en práctica hace unos días y que consiguió satisfacer mis anhelos para una temporada…
En un bol mezclamos carne de ternera picada (personalmente prefiero adquirir la pieza en la carnicería y que me la piquen al momento), ajo picadito, pimienta negra picada, sal  y un chorrito de salsa perrins y formamos una bola de carne que aplastaremos hasta conseguir nuestra hamburguesa.




Mientras, limpiamos unos champiñones, los laminamos y los pasamos por la plancha con un poquito de aceite y ajo picado. Los colocamos sobre la base del pan.




Añadimos una loncha de queso gouda…




Enharinamos las hamburguesas y las freímos por ambas caras en una sartén con aceite de oliva virgen extra, sin pasarlas en exceso para que la carne conserve su jugosidad.




Una vez estén en su punto, las colocamos sobre el queso…




Y sobre ellas otra lonchita de gouda y al horno a gratinarse hasta que el queso funda suavemente…




Y a disfrutar…




Las hamburguesas caseras nos proporcionarán un éxito seguro entre nuestros más jóvenes comensales. Existe un buen número de ingredientes que podemos incorporar garantizando igualmente un equilibrio nutritivo: cebolla, lechuga, tomate, pepino, guacamole, un huevo a la plancha, incluso piña… todo es cuestión de imaginación y buen gusto.
Otro día os hablaré del “kétchup”, cuyo origen es francamente interesante…

4 comentarios:

  1. Tú dices el Papo's, yo me quedo con las del Corner Hut (qué recuerdos de infancia: cine y luego burguer completa con patatas fritas, jeje). Besitos!!

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  2. Una historia muy interesante, yo me apunto a esa hamburguesa tan rica que nos has preparado.

    Besitos.

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  3. a mi también me encanta las hamburguesas, esta te ha quedado genial, me la anoto, besos

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  4. Pues a mi me gustan hasta las de conocidas marcas multinacionales, también llamadas comida basura...

    Hay días en que una también necesita basurillear, y no me avergüenza el reconocerlo.

    Como todo, en su justa medida, deja de ser un invento demoníaco del opresor imperialista de turno

    ¡¡Pero que vivan la mostaza, el ketchup, el bacon. el pepinillo dulce, la cebolla y el queso extragraso!! Ya de perdidos al río..

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