sábado, 26 de febrero de 2011

EL COCIDO GALLEGO, ALVARO CUNQUEIRO Y MI ABUELO BERNARDO.-


¿Habéis sentido alguna vez  esa extraña percepción que os indica que es el momento apropiado para emprender una actividad?

Esto me ha ocurrido precisamente hoy. Leía en Facebook  esta mañana un anuncio del programa “COME E FALA”:

“Desde la plaza de la Iglesia de Lalín, emitiremos un programa especial en la FERIA DEL COCIDO DE LALIN. Hablaremos con el profesor Xavier Castro, galardonado este año con uno de los premios de periodismo gastronómico “Alvaro Cunqueiro” por su libro “A mesa e manteis”. Hablaremos de la historia del cocido de Lalín y por supuesto de Cunqueiro…”

Tras el hallazgo de una fotografía muy antigua (luego lo comprenderéis), hacía mucho que pretendía escribir un post sobre Cunqueiro, de hecho tenía la excusa perfecta: este año se celebra el centenario de su nacimiento.  Al releer hoy la biografía de nuestro ilustre escritor me percaté de que el próximo lunes 28 de Febrero se conmemoran treinta años de su fallecimiento y me dije que éste era el instante preciso para, en una sola entrada, hablaros de la Feria del cocido de Lalín, de Álvaro Cunqueiro y de mi abuelo Bernardo, tres temas que aparentemente no tienen relación entre sí, pero que sin embargo están efectivamente vinculados.

 Sobre  ALVARO CUNQUEIRO  y su obra existen multitud de publicaciones e innumerables enlaces que os permitirán conocer a uno de los escritores más grandes del siglo XX. Una de las biografías que más me ha gustado ha sido la publicada por el Centro Virtual Cervantes (cuyo enlace he asociado al nombre).




La pluma de Cunqueiro abarca todos los géneros: poesía, narración, periodismo, y sus letras están escritas tanto en gallego como en castellano, pero de lo que no cabe duda es de que en toda su obra subyace un profundo amor a Galicia.  Precursor del realismo mágico, era un apasionado gastrónomo y sobre ello escribía con el mismo encantamiento, captando toda la esencia de la cocina que definía como una de las más sutiles y profundas invenciones del espíritu humano.

Publicó varios libros gastronómicos, pero no de simples recetas de cocina, los empapó de sensaciones que consiguen transmitirnos cultura y tradición y que nos convencen de que la cocina puede interpretarse como una auténtica búsqueda de felicidad.
En 1973 publicó su obra “A COCIÑA GALEGA”, y es aquí donde aprovecho la coyuntura para tocar el segundo punto y compartir con vosotros un par de fragmentos que dedica a “UN COCIDO”.

“Aunque en estos tiempos se lleve más el lacón, siempre se encontrará un hatajo de gallegos citándose para comer un cocido. Como se acostumbraba decir en el país, un cocido de cura. Un buen cocido lleva muchas cosas: lleva jamón y lacón, lleva carne fresca, lleva tocino y chorizos, lleva verdura – que pueden ser unos grelos pero puede ser también repollo-, y lleva gallina, y también lleva garbanzos. Y las patatas, por descontado… Hacen falta tres fuentes para servir un cocido, que en una va la carne de cerdo, en otra la gallina con la carne fresca, y en la otra las patatas con chorizos y garbanzos. Yo aún me acuerdo de cocidos, cuando era niño, en casa de mis abuelos, en Riotorto, en la vieja tierra luguesa de Miranda, que también venía a la mesa otra fuente con castañas cocidas, peladas de todo, y con ellas una pelota de carne picada con su huevo duro y su ajo”



Y hablando de cocido… La FERIA DEL COCIDO DE LALIN es una fiesta gastronómica que se celebra todos los años el domingo anterior al domingo de Carnaval. En 1968, los alcaldes de los seis ayuntamientos de la comarca del Deza (Lalín, Silleda, Vila de Cruces, Rodeiro, A Golada y Dozón), plantearon la idea de promocionar los productos típicos de la zona (hace nada menos que cuarenta y tres años ya se planteaban iniciativas que hoy parecen estar de última moda).
Estrenando este año 2011 su nombramiento como Fiesta de Interés Turístico Nacional, la Feria es una cita gastronómica ineludible en el panorama gallego. Cerdo, carnaval y tradición se alían para difundir las riquezas culinarias de nuestra más secular cocina de invierno.
Con un apretado programa que incluye el pregón de la periodista y presentadora Mariló Montero (La mañana de la 1 de TVE), aparte del mero placer gastronómico, los actos incluyen desfiles de carrozas, charangas y comparsas.
Este domingo 27 de Febrero, muchos seguiremos la 43º EDICION DE LA FERIA DEL COCIDO DE LALIN.
Y para terminar, comparto con vosotros el último punto a tratar en este post y que es el más especial para mí pues me gustaría hablaros de mi abuelo materno, Bernardo Iglesias Vázquez.



Es curioso el funcionamiento de la mente y la memoria, apenas recuerdo detalles de mi infancia, pero tengo grabado el ir paseando de la mano de mi abuelo por la calle Elduayen y el Paseo de Alfonso y cerrar los ojos, supongo que embargada de confianza y porque me encantaba descubrir el camino avanzado. Él se enfadaba, pobrecito,  pues ya no estaba para muchos trotes. Murió joven, se lo llevó un cáncer de mandíbula cuando tenía 60 años y yo apenas había cumplido los dos.



La foto es muy mala, pero es la única que conservo con el abuelo.
Me hubiera encantado haber tenido la oportunidad de conocer al abuelo. Sus hijas le describen como el mejor de los padres. Funcionario de Telégrafos desde su juventud, era un personaje sumamente culto que leía obras publicadas en Argentina prestadas por su círculo de amistades. Son muchas las anécdotas que me han transmitido sobre el abuelo Bernardo, mi madre recuerda que siendo muy niña le enseñó el Himno de Riego y que luego ella cantaba en las Carmelitas con el consiguiente escándalo por parte de las asombradas monjas… Pero de lo que pretendo hablar en este post es del anteriormente mencionado “círculo de amigos”.
 En aquellos tiempos de “chiquiteo” se movía mi abuelo por tascas varias, siendo el “ELIGIO” una de las que más frecuentaba. Artistas y escritores se daban cita en la ya emblemática taberna donde se consumían cultura, tertulia y vinos a partes iguales. Allí entabló amistad con Castroviejo, Cunqueiro y alguno más que el paso del tiempo ha borrado de la memoria de sus hijas.
Recordaba mi madre que en estas compañías se desplazaba el abuelo hasta los soportales del Berbés – ella le llamaba peirados – donde se dedicaban homenajes gastronómicos a base de antológicas caldeiradas de pescado. Cuando este año mi tía Mary encontró esta foto, coincidiendo con el centenario del nacimiento de Cunqueiro,  he de admitir que me emocioné bastante pues existía un testimonio gráfico que apoya mi teoría de que, en muchos aspectos, soy digna heredera de mi abuelo Bernardo, ja, ja, ja…



Hoy he visto este documento grabado tres años antes de la muerte de Alvaro Cunqueiro. Si tenéis una horita libre no os lo perdáis, realmente merece la pena escucharlo, no me extraña que a mi abuelo le agradasen tales compañías…


 

6 comentarios:

  1. Gracias Rocío, lo he escrito incluso con más cariño del que habitualmente pongo en mis comentarios. Gracias por leerme.
    Un besazo!!

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  2. Pues yo, que mal que me pese soy mayor que tu, Mercedes, me acuerdo perfectamente de Álvaro Cunqueiro.
    Vivía al lado de mi casa de aquella época, y recuerdo pararme con mi abuela a charlar con el cuando lo encontrábamos por la calle.
    Mi abuela lo calificaba de "escritor, pero comilón como yo"...Y por ahí debía andar la cosa...

    Lo único bueno de cumplir años, o casi, es la perspectiva y el cariño con la que va cambiando nuestra valoración de lo pasado, ya vivido y recordado...y esas, a veces hasta ansias, de contarlo para revivirlo y compartirlo con los demás.

    Preciosos recuerdos de un abuelo revivido en ti...

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  3. creo que Alvaro es un gran artista.. lo conocí hace unos años, cuando me hospede en un hotel en recoleta buenos aires de ahí en mas empece a averiguar mucho sobre sus obras.

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  4. Gaia, te he dejado un comentario en la pizza de 3 sabores, échale un vistazo.
    Me encanta tu blog

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