domingo, 20 de febrero de 2011

TRES SABORES EN UNA PIZZA.-

Si tuviéramos que determinar un plato conocido y consumido prácticamente en todo el mundo éste, sin duda alguna, sería la PIZZA.
Su simplicidad y la enorme variedad de los ingredientes que se incorporan sobre la fina masa le confieren ese estatus que hoy ocupa en la cocina global.



Podemos afirmar con seguridad que la historia de la pizza está indudablemente ligada a la del pan y para ser más exactos a la utilización de panes planos sobre los que se colocaban ingredientes en la parte superior.

Algunos opinan que el vocablo “pizza” procede del verbo “pinsere” que significa aplastar. Esta definición haría referencia a la forma de elaborar la masa de la pizza: pan aplastado.

La antigua “focaccia” italiana se remonta a los etruscos, los griegos preparaban un pan plano decorado con hierbas, ajo y cebolla y en la cocina mediterránea española se cocinaban las cocas…

Pero de lo que existen pruebas irrefutables es que la pizza, tal y como se conoce en la actualidad, procede de Nápoles (Italia), naciendo en el siglo XVII como un plato humilde y con una composición bastante menos variada de las que se preparan hoy en día. Fue en el siglo XVIII concretamente en 1734 cuando se comenzó a hablar de la famosa Pizza marinara (tomate+ajo+aceite+orégano).





El ingrediente que se incorporó más tardíamente a la pizza, aunque parezca increíble, fue el tomate. Curiosa resulta la apreciación gastronómica que se le dio a este fruto a su llegada a Europa procedente de las Américas. Por lo visto, a su llegada a Italia, el prestigioso Pier Andrea Mattioli, del jardín botánico de Padua, constató la pertenencia del tomate a la familia de las solanáceas, cuyos frutos más conocidos por los europeos de la época: mandrágora, beleño o belladona se consideraban altamente tóxicos… Durante siglos, el tomate se consideró poseedor de infinidad de propiedades totalmente opuestas a su utilidad en la cocina y su uso era puramente ornamental.

Afortunadamente, a finales del siglo XVIII, ignoramos si buscando nuevas experiencias culinarias, o quizás fruto de la necesidad, comenzó a añadirse salsa de tomate sobre un pan plano.


En 1830 comenzaron a aparecer en la ciudad de Nápoles restaurantes-pizzerias. Poco a poco la pizza fue extendiéndose por toda Italia y pasando a ser consumida, variando los ingredientes con la utilización de productos locales, incluso por las clases más privilegiadas.




En 1984 nace la Associazione Verace Pizza Napoletana en defensa de la auténtica pizza napolitana, reconociendo solo la marinara y la margherita como tradicionales y con estrictas normas de elaboración.
Personalmente os confesaré que no me vuelven loca ni las pizzas congeladas ni las refrigeradas, y exceptuando las de un par de establecimientos que me han agradado (La Tagliatella y Cambalache), son pocas las que consumo procedentes de franquicias.
Me encantaría confeccionar una pizza en su totalidad, masa incluida quiero decir, pero a la espera de que me atreva a tan delicados procesos, recientemente he descubierto una masa fina para pizza de la marca Buitoni, que la verdad brinda unos resultados bastante satisfactorios.
Os ofrezco hoy uno de mis últimos experimentos, sencillito y que te puede solventar una cenita rápida. En mi pizza de tres sabores combino ingredientes que particularmente me gustan mucho.
La preparación es francamente facilita: Colocamos la masa sobre el propio papel de horno que incluye el paquete.



Extendemos tomate frito sobre toda la masa. Y repartimos los ingredientes en tercios: comenzamos con unas espinacas sobre las que colocaremos fresas espolvoreadas con pimienta, en el medio dos rulos de queso de cabra sobre los que añadiremos orégano y en el último “sector” incorporaremos champiñones (previamente salteados) con ajo picadito y parmigiano rallado.




La introducimos en el horno a unos 220º durante unos diez minutos, et voilà!




La verdad es que la disfrutamos. Una combinación de sabores para mi gusto deliciosa, pero lo bueno es que tú puedes prepararla con los ingredientes que más te agraden…

4 comentarios:

  1. Después de esta lección magistral sobre la historia de la pizza no se que más decirte...
    Si, que te ha quedado una pizza deliciosa, y que te recomiendo el libro "Pizza modo mio", y a partir de ahí te vas a atrever a hacer la masa y a preparar unas pizzas inimaginables y sin competencia!!
    Ayer preparé yo una de Foire gras y Mozzarella... impresionante... con su aceite de trufa blanca... no sigo que me emociono....
    Un saludo, Begoña

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  2. Gracias Begoña por tus recomendaciones, intentaré conseguir el libro que me comentas. La verdad es que tu pizza suena deliciosa, mmmm!!!

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  3. Esa pizza 3 sabores es perfecta... y muy original la combinación de espinacas, fresas y pimienta. Eso hay que probarlo.

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  4. Hola Gaia, estoy emocionada al leer lo que escribes sobre tu abuelo, hay tantas historias olvidadas y que solo la familía recuerda, que hay que plasmarlo para que nadie olvide, ni siquiera los que no lo conocimos. Gracias por compartir tus emociones y mostrarnos que otro mundo es posible, donde la amistad, la cultura y la justicia triunfen, muchas gracias por no hacernos olvidar.

    Yo venía a hablar de la pizza, que es impresionante,y alimenta el cuerpo, pero lo de tu abuelo alimenta el espíritu, y sin él no somos nada.

    Saludos desde El Escorial y desde el corazón

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