lunes, 17 de septiembre de 2012

KETCHUP, UNA SALSA CON MUCHA HISTORIA…

 
 
 
 
Hace tiempo publiqué un post en el que os comentaba mis evoluciones en la elaboración de una hamburguesa con champiñones y queso. En aquel momento os comentaba que os hablaría del curioso origen del “kétchup”. Os confesaré que desde que éramos niños, mis hermanos y yo hemos sido consumidores de kétchup. Sin embargo, nuestro fotógrafo prefiere el tomate frito, así que hoy en día, en casa disponemos de ambas salsas para amenizar nuestros respectivos platos. En los últimos tiempos utilizo casi siempre tomate frito, sin embargo, si pienso en hamburguesas, es el kétchup el que para mi gusto gana…
Este fin de semana, el plato que disfrutó la pequeña Alina me convenció de lo oportuno del post…
 
 
 
Aunque las dos salsas parten del tomate, la diferencia principal entre ambas estriba en que el tomate frito contiene aceite de oliva, sin embargo el kétchup no.
 
 
Por su parte, en la receta de kétchup podemos encontrar vinagre y numerosas especias, además de un contenido superior en tomate, debido a la utilización del producto concentrado.
 
 
 
 
Bueno, pues como os comentaba, me he puesto a investigar sobre el tema, y lo primero que he descubierto es que el TOMATE (originario del nuevo mundo) –aunque mejor recibido que la patata-  tuvo que esperar  todavía un ratillo hasta que fue incorporado a la cocina. La salsa de tomate nació en Italia en el siglo XVII (llamativo resulta que la receta publicada en 1692 se denomine: “salsa de tomate al estilo español”).  Para los ingleses fue una planta ornamental hasta más de un siglo después.
 
 
 
Curioso resulta que el tomate llegara a los Estados Unidos desde Inglaterra y no a través de sus vecinos mexicanos…
Bueno, a lo que íbamos, teóricamente la salsa de tomate nació en la cocina italiana a finales del XVII, pero ¿qué podemos decir del kétchup?
 
Pues por lo visto, el kétchup o cátsup nació en el año 300 a.C. y, lógicamente, entonces no llevaba TOMATE (no olvidemos que América fue descubierta en 1492…).  En el libro “Las cosas nuestras de cada día” de Charles Panati – 1987, se nos cuenta que inicialmente se trataba de una salsa sazonada, espesa y que consistía en vinagre, aceite, pimienta y una pasta de anchoas secas, y que la utilizaban para darle un toque al sabor de la caza y el pescado (liquamen).
 
 
Por supuesto, esta receta no es la directa antecesora de la actual versión del “kétchup”. Por lo visto, en 1.690, los chinos crearon una salsa picante, también destinada a pescados y caza, que recibió el nombre de “ketsiap”. Los marinos británicos descubrieron la salsa y la llevaron a la madre patria,  y en lugar de las orientales especias, los cocineros ingleses las sustituyeron por  pepinos, nueces, setas...
 
 
El invento fue exportado a Estados Unidos, y mientras tanto, Thomas Jefferson, restituía allí la buena fama del tomate…
Hacia 1876, el tomate se incorporó al kétchup y el pescado fue abandonando la salsa… Es hacia esta época cuando Henry John Heinz  produce la primera salsa de tomate americana embotellada en serie. Las amas de casa americanas ya tenían a su disposición una “bendita ayuda para la madre y demás mujeres de la casa” (el inteligente “merchandising” de Heinz,  le ganó la reputación de ser un genio de la publicidad).
 
 
 
A finales de 1800, la dieta típica estadounidense era sosa y monótona, y la compañía Heinz propuso dar “sabor a su vida” con una multitud de productos. The phrase '57 Varieties' was coined in 1892.Tomato soup and beans in tomato sauce were quickly added to the product lSopa de tomate y judías en salsa de tomate se añadieron rápidamente a la línea de productos. En la Exposición Colombina Mundial de Chicago en 1893, Heinz tuvo la mayor exposición de cualquier empresa de alimentos estadounidense.
By 1900, the year the company was incorporated, the HJ Heinz Company occupied a major niche in American business. En 1900, la Compañía HJ Heinz It was first in the production of ketchup, pickles, mustard, and vinegar and fourth in the packing of olfue la primera en producción de kétchup, encurtidos, mostaza y vinagre, y la cuarta en el envasado de aceitunas. En otro orden de cosas – hablamos de inicios del siglo XX-  las fábricas de la compañía Heinz se consideraban modélicas, tanto  en instalaciones como en el trato de los trabajadores (En 1919 la plantilla ascendía a 6.500 trabajadores).
Hoy, ciento doce años más tarde, tanto el diseño del envase como los ingredientes del “kétchup” de Heinz apenas han cambiado… ¿será por algo?
 
 
 
¿Y tú qué prefieres, kétchup o tomate frito?
Bibliografía
“The Good Provider: HJ Heinz and His 57 Varieties”, Houghton Mifflin, 1973
Dienstag, Eleanor Foa, In Good Company: 125 años en la Mesa Heinz, 1869-1994, Nueva York: Warner, 19In Good Company: 125 Years at the Heinz Table”, 1869-1994, Dienstag, Eleanor, New York: Warner, 1994.
'Heinz: Lucky o Bien-Financiero Mundial, 15 de febrero de 1981,”Heinz: Lucky or Good?”, Financial World, February 15, 1981, p. 38. 38.
“The Joy of Pickling”, Linda Ziedrich (Harvard Common Press, 2009)




3 comentarios:

  1. Pues Mercedes: "al César lo que es del César y al rey, lo que es del rey"

    Para comidas cristianas,(más bien católicas), pues por supuesto el tomate frito, y cuanto más casero mejor. Para comidas anglicanas el ketchup va mucho mejor...

    Y si tengo que elegir, prefiero un perrito o hamburguesa con tomate frito que un pisto o un pulpo a la mugardesa con ketchup...Vamos, digo yo...

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  2. Yo prefiero 100% el "tomate frito" (o "salsa de tomate" como nos referimos a ella aquí en Chile) Su sabor inigualado y su versatilidad culinaria hacen que mi preferencia sea indiscutible frente al Ketchup.

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    1. ¿También para hamburguesas y perritos, Alan?

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